Montar cualquier idea de negocio no es nada fácil. Esta simple afirmación esconde muchos inconvenientes y problemas en el complejo mundo empresarial. Difícil y complicado ya que las trabas son muchas y muy variadas, la más importante es la financiera en todas sus acepciones, pero el rosario de causas es muy variado.

             Según datos facilitados por el Registro Mercantil Central, España tiene 3.800.000 empresas, y cada 3 años se crean 1.500.000, de las cuales solo el 5% llega al 5 año y se consolida. Muchas son las razones y los motivos, la situación social, política, económica de un país, los inversores, los problemas burocráticos, etc. Son los factores más comunes.

 

             Poner en marcha cualquier iniciativa de negocio, supone un desembolso importante del nuevo empresario, el resto será una aportación, de prestamos, bancarios, familiares, amigos, para lo que es necesario tener un proyecto sólido y un buen plan de negocios

             Según datos del Eurostat referidos a España la iniciativa empresarial es del 5,4% de la población adulta. Estamos muy por detrás de Irlanda, Grecia, Reino Unido, Francia e Italia y justo por encima de Alemania y Holanda, esto implica que gozamos de buena salud en cuanto al flujo de creación pero debemos mejorar todavía mucho en cuando a la consolidación de las empresas.

             Los elevados costes sociales y los impuestos directos, así como la presión fiscal soportada por el empresario, son factores determinantes por los que muchos de estas ideas suelen fracasar. También hay empresas que son creadas con un fin lucrativo directo, así como con escasa preparación de los promotores, todo esto hace que debamos seguir invirtiendo en formación empresarial básica.

             Como forma de poder unir el mundo empresarial y el universitario, entidades como el IESE y el Instituto de Empresas han creado importantes iniciativas innovadoras para facilitar el camino en el mundo empresarial. Se trata de unir a posibles inversores con emprendedores que tengan madura su idea de negocio y realizado un riguroso plan de negocio. El porcentaje de éxito es espectacular, más del 80% de las ideas se transforman en empresas.

             En esta misma idea de trabajo las universidades también han apostado por este sistema en sus programas de prácticas de empresa, y poco a poco se están convirtiendo en los principales viveros de empresas, no hay universidad española que no se precie, que no tenga su proyecto de viveros de empresa.

             En nuestro país también se ha dado otro modelo alternativo que funciona con gran éxito y es el desarrollado por las Cámaras de Comercio y las Sociedades de Desarrollo municipales que son los que canalizan en primer término del asesoramiento empresarial básico a los emprendedores.

             Todos estos esfuerzos están encaminados a fortalecer el tejido empresarial de nuestra tierra, consolidar las estructuras empresariales y mejorar la economía de nuestro país y de nuestros bolsillos, ya no solo la “economía del bienestar”, sino la “economía de mi bienestar”…

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